Heredad de la Casa Cordero fue Surampalti, llanura de los Andes, al occidente de Déleg, que
flanquea el majestuoso Ñamurelti cuya cuspide sirvió de hito a dos Misiones geodésicas venidas
de Francia.

A Surampalti trasladaron residencia, en 1831, los jóvenes esposos Gregorio Cordero Carrión,
pequeño agricultor y comerciante, y Josefa Crespo Rodríguez, ambos venidos a menos a
consecuencia de varios saqueos de su almacén en Cuenca durante las guerras de la
independencia. En la casa campestral de este fundo paradisíaco nacieron el primogenito Luis
y sus hermanos que darían lustre inmortal a la progenie.

Luis Cordero nació el 6 de abril de 1833. Sus primeros estudios los realizó bajo la dirección
inmediata de su padre. La secundaria en el colegio de seminaristas en Cuenca donde obtuvo
el título de Bachiller en Filosofía y Letras. Viajó entonces a Quito para ingresar a la Universidad
Central donde en 1862 obtuvo el título de Doctor en Jurisprudencia.

Culminados sus estudios superiores volvió a Cuenca donde en 1864 fundó el periódico "El
Popular", y al año siguiente "La situación", con el propósito de respaldar la candidatura
presidencial del Sr. Jerónimo Carrión.

Desde muy temprana edad se interesó vivamente por las letras y la cultura, y fue precisamente
en el campo de la literatura donde obtuvo sus mayores triunfos. Como poeta ha sido muy
admirado, dentro y fuera de la República. Se ha editado dos colecciones de sus poesías; serias
y jocosas.

Ha tenido cargos en el Poder Judicial desde Juez Parroquial hasta Presidente de la Corte Superior, en el ejecutivo desde Tte. Político hasta Presidente de la República; en la educación desde maestro rural hasta rector de la Universidad de Cuenca; era un verdadero polígrafo, trató de varias materias; Agricultura, Jurisprudencia, Idiomas, Política, etc. Como diplomático lució con dignidad y miembro correspondiente de la Academia Española y otras instituciones culturales y sociales, nacionales e internacionales.

En 1866, durante el gobierno del Sr. Carrión fu Secretario de la Gobernación del
Azuay y Presidente del Municipio de Cuenca, y al año siguiente asistió como
diputado de su provincia al Congreso de la República, donde gracias a su talento
y dotes de orador convincente, con razonados argumentos logró el establecimiento
de una corporación universitaria en Cuenca. Votó también en dicho congreso por
la nulidad de la elección del Dr. Javier Espinoza como presidente de la República,
por lo que sus relaciones con el Dr. Gabriel García Moreno comenzaron a enfriarse.

Combatió duramente a la segunda dictadura del Gral. Ignacio de Veintimilla y luego
de que el 9 de julio de 1883 este fue derrocado definitivamente en Guayaquil, fue
llamado por una Junta Popular para formar parte de un "Pentavirato" o gobierno
provisional, que estuvo integrado además por los Generales José María Sarasti
Agustín Guerrero , el Dr. José María Plácido Caamaño y el Sr. Pedro Carbo. Este
Pentavirato no pudo reafirmarse, por lo que finalmente quedó integrado por lo
señores Pablo Herrera, Rafael Pérez Pareja y Pedro Lizarzaburu, el Gral. Agustín
Guerrero y el mismo Dr. Luis Cordero. Dos años más tarde fue elegido Senador
por la recién creada provincia del Cañar y Presidente de dicha Cámara.

Al instaurarse en el Ecuador el período del "Progresismo", iniciado con el gobierno del Dr. José María Plácido Caamaño en 1884 y formado con el del Dr. Antonio Flores Jijón en 1888, continuó acrecentando su imagen política y en 1892 triunfó en las elecciones presidenciales obteniendo 34.000 votos, contra los 27.000 que alcanzó su contrincante el Dr. Camilo Ponce Ortíz.

Asumió la Presidencia de la República el 1 de julio de 1892, llamando para
compartir las responsabilidades de su gobierno a hombres de la talla de Honorato
Vásquez, Francisco Andrade Marín, Pedro Lizarzaburu y los generales Agustín
Guerrero y José María Sarasti: Contó además con el respaldo de los doctores
Vicente Lucio Salazar y Pablo Herrera, cuando estos en su momento ocuparon la
Vicepresidencia de la República. Este intento de buscar la unidad nacional a través
de un gabinete de concentración en el que daba cabida a todas las tendencias,
produjo reacciones negativas en los diferentes partidos políticos: los liberarles que
se sintieron defraudados , los conservadores inconformes y los propios progre-
sistas insatisfechos. Soplaron entonces vientos de sublevación, y la prensa inició
campañas agitadoras que de immediato culminaron en motines callejeros, que
comenzaron a sucederse periódicamente.

A pesar de los conflictos de política interna que vivía el país, su gobierno se
preocupó constantemente por desarrollar e impulsar importantes programas
sociales: Se inauguró el Hospital de Guaranda, se mejoraron escuelas en Quito y la Escuela Naval de Guayaquil, se inauguraron escuelas en diferentes ciudades y poblaciones, se añadieron cuatrocientos kilómetros al sistema telegráficos, salieron a la circulación lo primeros carros urbanos construidos en Guayaquil, por una empresa nacional.

En 1894, un suceso lamentable y vergonzoso, en el cual nada tuvo que ver el
presidente , inició la caída de su gobierno : El traspaso de una barco que Chile
vendió al Japón, cuando este último país se encontraba en guerra con China.
Dicho asunto fue el argumento que emplearon sus enemigos para desestabilizar
su gobierno.

Desde febrero de 895 y bajo el pretexto de haber participado en la "Venta de la
Bandera" , liberales y conservadores se levantaron en armas contra su gobierno,
y notables miembros de la Iglesia predicaron desde el púlpito en contra del
presidente.

Cordero sabía apreciar lo que valía una existencia pacífica sosegada y amaba
como el dulce calor de hogar, pero en el momento de enfrentar cara a cara con
los más graves peligros, fue el primero en presentarse al campo de batalla, y el
último en retirarse.

El miércoles santo, 10 de abril de 1895 durante seis horas hubo en las calles de Quito un violento combate entre simpatizantes de gobierno y liberales y conservadores aliados. Ese día, fusil en mano y acompañado por sus hijos peleó valientemente desde las barricadas levantadas junto a la puerta del Palacio de Gobierno hasta obtener una clara victoria
militar, pero finalmente, en medio de un torrente de acusaciones infamatorias, renunció a la
presidencia de la República en una emotiva proclama dirigida a la nación el 15 de abril dijo: "No
he incurrido en culpa, he obrado de modo lícito con intenciones rectas, pero si la honra de mi patria
exige que seáis injustos para conmigo y mi gabinete, sedlo en buena hora; tendré resignación
suficiente para soportarlo. La actitud del ejército ha sido digna y con su apoyo podría continuar en
el mando, pero no deseo que por mi culpa se continúe ensangrentando el suelo patrio"

Y así, con esa patriótica proclama se puso fin al período Progresista y se inició una nueva etapa en
la vida política del Ecuador, que comenzó en Guayaquil con el triunfo de la Revolución Liberal del 5
de junio de 1895.

Luis Cordero murió en Cuenca el 20 de enero de 1912. Tenia 78 años. En la partición de bienes,
la casa y hacienda correspondió la heredad a la tercera hija de Luis Cordero El Grande, Aurelia,
poetisa y madre de poetas. Su hijo, Remigio Romero y Cordero, primer nieto del Patriarca, exaltó
a Suramplati en “Egloga triste”, “Mallo” y otros poemas. La heredad pasó después a varios dueños.

Dr César Cordero Moscoso, Rector-Fundador de la Universidad Catolica de Cuenca, nieto del Poeta
y Sabio, adquirió parte de la propiedad y levantó en ella el Templete National y la réplica de la casa
paterna, inaugurados en el Centenario de la Presidencia de Luis Cordero, junio de 1995.
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Dr. Luis de los Dolores Cordero Crespo
Casa Cordero en Surampalti.
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La Casa Cordero de Surampalti
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Entrada al Parque Nacional Surampalti.
Monumento al Dr. Luis Cordero.
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La partida bautismal de Luis Cordero dice así:

"En esta parroquia de San Bartolomé de Déleg, en siete de abril de mil
ochocientos treinta y tres, Yo el cura propio (se trata del Presbítero
Ignacio Apolinario Ramírez. M. R.) Bautice, puse los santos oleos y
crisma a un párvulo, a quien puse por nombre Luis Dolores, hijo
legitimo de Gregorio Cordero y Maria Josefa Crespo, blancos. Fue
madrina Jerónima Carrión, a quien advertí obligación y parentesco.
Lo firmo. Igo. Aplolinario. Ramírez".
Libro donde se encuentra este registro: